¿A donde va el deseo cuando volvemos a ponernos la ropa? (Parte II)
¿A dónde va el deseo cuando volvemos a ponernos la ropa? (Parte II) El viento de la noche nos envolvía mientras caminábamos por la ribera del río, el silencio interrumpido solo por el crujido de las hojas bajo nuestros pies y nuestras respiraciones aún entrecortadas. Nos mirábamos sin decir nada, como si las palabras fueran innecesarias. La tensión entre nuestros cuerpos había alcanzado un punto en el que cualquier roce accidental desataba chispas. Ella me tomó de la mano y tiró de mí hacia un rincón apartado, oculto tras los arbustos. No había más luz que la de la luna, y nuestras sombras entrelazadas se confundían en la oscuridad. El mundo alrededor desaparecía, dejándonos solos, como si fuéramos el centro de todo. Me empujó suavemente sobre el césped y, sin mediar palabra, se inclinó hacia mí y me besó con una intensidad que me hizo olvidar todo lo demás. Mi abrigo quedó como un improvisado colchón, mientras nuestras manos comenzaban a despojarnos mutuamente de la ropa, desatando el...