Hola Mundo hermoso!



Hoy es un día especial para mí. ¡Porque cumplo 40 añazos!

Si hoy 27 de septiembre del 2024.

Es raro, siento que en este último año, he tenido la oportunidad de crecer como escritor, he dedicado más tiempo a corregir y a publicar nuevas cositas, tanto en Papel como online. He podido dedicar un poco más de tiempo a los blogs donde escribo. He terminado muchas entradas que tenía en borrador pendiente de que las termine de redactar desde hace año.

Despierta

 No te duermas despierto, no dejes que tu cuerpo repose mientras tu alma arde en deseos no cumplidos. 

No quemes tus manos con el fuego de otro, toca solo aquello que te enciende desde adentro, aquello que te hace temblar de placer, no por miedo, sino por la intensidad de lo que sientes.

No respires humo, deja que el aire que entra en tus pulmones esté cargado de vida, de ganas. Que cada inhalación despierte en ti una sensación nueva, que te haga vibrar desde lo más profundo de tu piel.

No vivas con los brazos inmóviles, no permitas que tus deseos mueran en la quietud. Déjalos fluir, libérate del miedo y atrévete a tocar, a sentir, a desear con todo tu ser. 

No persigas mariposas sin técnica, pero tampoco te quedes inmóvil, esperando que las cosas sucedan por sí solas. Seduce con tus movimientos, atráelas hacia ti, como si cada gesto fuera una invitación.

No congeles tu frente con arrugas, no llenes tu mente de preocupaciones cuando el placer está al alcance de tus manos. Relaja tu cuerpo, deja que el deseo dibuje en tu rostro una expresión de placer, no de preocupación.

No gimas sin dolor, pero no renuncies al gemido que nace del placer más profundo, de ese que te hace cerrar los ojos y perderte en el momento. 

No huyas del olvido, pero tampoco te entregues a él antes de tiempo. Vive cada sensación, cada caricia, como si fuera la última, y deja que se quede en tu memoria, ardiendo como una llama eterna.

No te pudras sin madurar, permite que tus deseos se hagan fuertes, que crezcan hasta florecer en un clímax que sacuda tus cimientos. No condenes tu soledad al júbilo, busca la compañía de quien pueda hacerte sentir completo, pero no entregues tu cuerpo sin antes haberte entregado a ti mismo.

No relegues tu cuerpo al rincón de una barra, no lo escondas entre sombras, muéstralo, disfrútalo, deja que alguien lo descubra con las mismas ansias que tú lo sientes. No existas tratando de ser otro, deja que tu verdadero yo salga a la superficie, lleno de deseo, de ganas, de vida.

No aparezcas borracho en su puerta, pero llega, lúcido y hambriento, cuando sepas que el deseo es mutuo, cuando el fuego de ambos pueda consumir lo que el pasado dejó. No repitas lo malo de ayer, pero no temas volver a buscar lo que realmente te hizo vibrar, a fundirte en el calor de lo que te hace sentir más vivo.

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