Humedad entre las sábanas

La noche suspira en tus caderas,

donde la luna se detiene a acariciar.
Cada movimiento es una promesa,
un susurro que apenas se deja escuchar.

Tus manos dibujan en mi piel
el mapa de un deseo sin fronteras,
y en cada roce, un rayo de fuego
enciende el pulso de la espera.

Humedad entre las sábanas,
un lenguaje sin palabras,
donde los cuerpos conversan
con sudores, gemidos y miradas.

El aire se espesa con nuestro aliento,
el tiempo se detiene en un vaivén perfecto,
y en la penumbra de este encuentro
nos volvemos uno, inmensos, eternos.

Tu boca descubre el secreto
que se oculta en la curva de mi cuello,
y, en ese instante, somos cielo y tierra
fundidos en un mismo destello.

Humedad entre las sábanas,
donde todo se derrama,
como un río indomable,
que en tu cuerpo se embalsama.

Y cuando la pasión amaina,
queda el eco suave de la calma,
dos cuerpos, aún temblorosos,
que en silencio comparten el alma.






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