Justo en el tiempo (Estoy en el tiempo que tengo que estar.)

Estoy en el lugar preciso.
Estoy donde creo que debo estar,
junto a ti, aunque tú no lo sepas,
rozando tu sombra, acariciando tu esencia,
silencioso, como el viento antes de la tormenta.

Estoy casi en tu piel,
a un suspiro de poder tocarte,
de recorrer con mis dedos la ruta de tus secretos,
de desatar la corriente que escondes bajo el mar
de tus latidos dormidos.

Estoy excepto, casi otoñal,
como una hoja que no cae,
que flota entre estaciones sin pertenecer del todo,
excepto en ti,
donde el tiempo pierde su urgencia,
y cada segundo se desvanece
en el deseo contenido, en el anhelo silente.

De esos exceptos que no influyen en el tiempo…
o quizás sí,
porque este instante que nos envuelve
es eterno en su brevedad.
El espacio entre tus labios y los míos
es un abismo que me atrae y me consume.

En este momento solo puedo verte,
y comprender.
Ver cómo tu piel llama a la mía,
cómo tus ojos cuentan historias que mis manos quieren escribir
en tu cuerpo,
palmo a palmo, suspiro a suspiro,
hasta que no haya nada más que nuestra humedad compartida,
hasta que el deseo se transforme en tacto,
y el tiempo deje de existir para nosotros.




Comentarios

Entradas populares de este blog

ventanas: Bajo la piel de la ciudad - parte dos

El Perfume de la Noche

Desde mi ventana